sábado, enero 23, 2010

Mar



Hoy te vi de nuevo
después de tantos años.
Necesitaba oler tu fragancia marina
y ver, casi como bailando,
como te agitabas
al compás desordenado de tus olas,
que lo único que hacían
una y otra vez, a la arena besar.
Ni siquiera te imaginas
cuan grande, por verte,
era mi diario soñar.

Hoy te sentí de nuevo
en toda mi piel, al sumergirme
con placer bajo tus aguas.
Escuché el murmullo de tus olas
que me daban tu bienvenida
como si quisieran decirme
cuanto mi ausencia extrañaron,
por esa comunión
que siempre existió entre nosotros,
desde que te vi, por primera vez,
casi al nacer.

Hoy he apreciado de nuevo
la infinita inmensidad de tus dominios
albergando vidas que ni siquiera sé que existen.
Ni el sol ni la luna nunca pudieron
tu magna belleza eclipsar
ni el hombre, de tus fondos,
sus enigmas desenterrar.
He vuelto a sentir ese enorme respeto
que por tu grandiosidad siempre he profesado
mientras tus olas me acariciaban con alegría
al verme, después de tanto tiempo, otra vez llegar.